montaña

Cerro de oro y plata

Des­de el pue­bli­to Fa­ma­ti­na, pa­san­do por Ca­rri­zal y Los Co­rra­les, es po­si­ble su­bir por un ca­mi­no, que en ri­gor es po­co más que una sen­da de he­rra­du­ra, has­ta la mi­na La Me­ji­ca­na, a 4.500 me­tros de al­tu­ra. Fue otro­ra un im­por­tan­te ya­ci­mien­to de co­bre y oro en las en­tra­ñas del Fa­ma­ti­na.

Se bor­dea el río Ama­ri­llo (por­ta­dor de ocre) pa­ra al­can­zar por fin la ter­mi­nal del ca­ble­ca­rril pro­ce­den­te de Chi­le­ci­to, de 35 ki­ló­me­tros de lar­go, que fun­cio­nó a co­mien­zos del si­glo XX.

 

En las afueras de Chilecito la Ruta 40 pasa por debajo del bicable de la línea ferroaérea a La Mejicana. Desde la cercana estación intermedia Número Dos puede apreciarse la magnitud de esta obra de ingeniería. En la antigua fundición Santa Florentina, con su gran chimenea, aún se encuentra la escoria de antaño.

 

Chilecito, donde el sol pasa el invierno

Al lle­gar a Chi­le­ci­to des­de el nor­te por el pa­vi­men­to de la ac­tual RN 40 se pa­sa, en el pa­ra­je San Pe­dro, por una cons­truc­ción cir­cu­lar de ado­qui­nes con lí­neas ra­dia­les; los  po­bla­do­res lo­ca­les la con­si­de­ran el “re­loj de sol de los in­dios”.

 

 


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